Lactancia Materna

Lactancia materna, el poder de la  naturaleza en su máximo poder.


La lactancia materna no sólo hay que valorarla desde un punto de vista nutricional y de filiación materno-infantil, sino también desde el punto de vista preventivo y de promoción de la salud. Todos conocemos los beneficios de la leche materna en los primeros momentos de nuestra vida: beneficios nutricionales con aporte vitaminas y aminoácidos esenciales; beneficios de defensa, con aporte de imnmunoglobulinas y anticuerpos; beneficios afectivos en la relación materno filial, etc. En este artículo queremos llamar la atención, además, sobre la importancia que tiene la elección de la lactancia materna en el desarrollo facial. Al igual que otras funciones, tales como la respiración, fonación, deglución y masticación y su buen funcionamiento influyen en un correcto desarrollo de la boca y sus estructuras, la elección de un tipo de lactancia u otro (o mixta) también nos puede influir en la prevención de maloclusiones.


 El bebé, al iniciar el acto de mamar, introduce el pezón y parte de la areola (o toda ella) en el interior de la boca, entre el dorso de la lengua y contra el paladar duro, haciendo un cierre hermético con los labios y descendiendo levemente el paladar blando y la mandíbula (1er movimiento de la amamantación). En un segundo movimiento de lactancia, el bebé comienza a hacer movimientos anteroposteriores con la mandíbula oponiendo el reborde alveolar inferior contra el superior de manera que “exprime” el pezón, obteniendo así la salida del flujo de leche. La lengua en esta fase adopta una serie de movimientos peristálticos. Todos estos movimientos anteroposteriores, así como la posición y forma de la lengua, van a hacer que ya, desde los primeros momentos de vida del bebé, se comiencen a estimular músculos, huesos, cartílagos y estructuras orales para un correcto desarrollo de las mismas.



Lactancia artificial Como vemos, un complejo sistema neuromuscular se pone en activo cada vez que el bebé lacta del pecho materno. Esto es un gran esfuerzo, de manera que cada vez que termina su toma, el bebé acaba cansado. Esta activación (por la lactancia materna) será la que creará respuestas paratípicas de crecimiento y desarrollo como son el crecimiento anteroposterior y transversal de la mandíbula, diferenciación de las articulaciones temporomandibulares y desarrollo de los pterigoideos. Cuando un bebé toma biberón, la actividad neuromuscular que se produce es mínima, apenas existen movimientos anteroposteriores de la mandíbula. Si observamos el esfuerzo que un lactante tiene que hacer cuando se le alimenta con un biberón, veremos que es mínimo. 

Con éste no hace falta tener un cierre hermético de los labios (éstos se posicionan en forma de O y no hacen el vacío en la cavidad oral), la mandíbula se posiciona a distal del maxilar y la lengua se posiciona plana y con su punta contra la eminencia alveolar superior para frenar el flujo excesivo de leche que pueda tener el biberón. Al estar la mandíbula en posición más retrasada, la orofaringe está cerrada y no puede respirar por la nariz, por lo que pasa a respirar por la boca soltando para ello la tetina del biberón.

 La lactancia artificial no permite que los músculos (maseteros, temporales, pterigoideos, orbicular, mentoniano, infra/suprahioideos, etc.) sean desarrollados ni tonificados de manera correcta, de forma que en el momento en que la dentición temporal comience a “trabajar”, estos músculos no tendrán suficiente fuerza para desgastar el esmalte de los dientes deciduos, así, los caninos no desgastados van a interferir en los movimientos de lateralidad, de manera que el niño desarrollará una masticación vertical (nada efectiva desde el punto de vista del desarrollo y crecimiento mandibular y maxilar así como de trituración del alimento y posterior absorción). Por tanto, con la alimentación con biberón, la estimulación de la musculatura es mínima, el bebé no termina de satisfacer su necesidad de succión y, por ello, en muchos casos utiliza objetos (chupete, manta...) o dedos, lengua, mano y uñas…, para quedar totalmente satisfecho. Ya Freud nos hablaba de esta teoría, en la cual el niño, si no satisfacía la necesidad de succión, se proporcionaba placer succionando otros objetos o partes del cuerpo. 

La succión no nutritiva (uso de chupetes, interposición labial, succión digital o introducción de objetos o partes del cuerpo), nos condiciona el posicionamiento de la mandíbula y los dientes en una relación que no es la correcta y, cuando esto persiste en el tiempo, pasará a ser una maloclusión no sólo dentaria sino también ósea . Si el bebé no está cansado tras la lactancia artificial, ni tampoco satisfizo su instinto de succión, tenderá a tener un hábito de succión no nutritiva. Se ha demostrado que la lactancia artificial, junto con la succión no nutritiva llega a elevar a un 50% el riesgo de padecer una maloclusión.

 



Lactancia y respiración nasal Asimismo, cabe destacar la importancia que tiene la lactancia sobre la respiración y directamente relacionada con el desarrollo del maxilar superior. Un bebé que mama, refuerza y mantiene el circuito de respiración nasal fisiológico ya que puede succionar, deglutir y respirar (por la nariz) con una correcta sincronización, sin posibilidad de respirar por la boca.


 En el recién nacido (al igual que los primates) la situación de la laringe es muy alta, lo que le permite la respiración y deglución simultánea. Con el desarrollo esta situación de la laringe desciende con lo que se pierde esta capacidad pero se adquiere una caja de resonancia que permite el lenguaje. En efecto, si observamos la orofaringe y la laringe: en los mamíferos y en el recién nacido la laringe se encuentra en la parte alta de la garganta, de modo que la epiglotis cierra la tráquea de un modo estanco al beber e ingerir comida.
 En cambio, en el adulto la laringe se ubica más abajo, lo que permite a las cuerdas vocales la producción de sonidos más claramente diferenciados y variados pero, al no poder ocluir completamente la epiglotis, la respiración y la ingesta deben alternarse para que el sujeto no se ahogue. Otro elemento de relevante importancia es la posición y estructura del hioides, su gracilidad y motilidad permitirán un lenguaje oral lo suficientemente articulado. Vemos cómo la lactancia previene de la respiración bucal ya desde pequeños, y el hecho de respirar por la nariz hace que las fosas nasales tengan un correcto desarrollo, las cuales están íntimamente ligadas con los huesos propios del maxilar. Al respirar por la nariz, hacemos que el suelo de las fosas nasales se expanda y, a su vez, el maxilar tenga un correcto desarrollo transversal, no esté comprimido y no se desarrollen maloclusiones por este motivo.









REFERENCIAS:

1- Benítez L, Calvo L, Quirós O, Maza P, Jurisic A, Alcedo C, et al. Estudio de la lactancia materna como un factor determinante para prevenir las anomalías dentomaxilofaciales. Rev Latinoamericana de Ortodoncia y Odontopediatria [Internet]. 2009 [citado 6 Oct 2013]. Disponible en: http://www.ortodoncia.ws/publicaciones/2009/art20.asp 2 López Méndez Y Arias Araluse MM del Valle Zelenenko O Lactancia materna en la prevención de anomalía






Comentarios

  1. Dra muy interesante el contenido de su tema y estoy de acuerdo con la información escrita.Podrías también considerar lo siguiente: " La latancia materna salva vidas, mejora la salud en el corto y largo plazo en los niños que la reciben, además de potencializar su desarrollo cognoscitivo. En las madres previene enfermedades como hipertensión, obesidad, diabetes, cáncer de mama y ovario y depresión" (González T, Hernández S. 2016, p. 18).

    ResponderBorrar
  2. Hola Dra. Mayra muchas gracias por su aportación. Es tan cierta esa Informacion que sin duda alguna la lactancia materna tiene muchísimas ventajas en la lactancia materna, nutricionales, de defensa en los primeros instantes hasta que el bebé adquiera la capacidad de síntesis de esas defensas.
    Prevención de alergias. Ventaja afectiva evidente materna filial así como la prevención de futuros hábitos de succión.
    Lescano Ferrer, a y Varela Villalba, T. Tipo y duración de la lactancia y sus relaciones oclusales. s.l. : Revista Iberoamericana de ortodoncia, 2000. 19 (1): 138-
    141

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

RESPIRACIÓN BUCAL

LA POSTURA CORPORAL Y SUS PATOLOGÍAS

Succión Digital